poquita sangre - maternidades después de los 40 años.




Esta serie fotográfica explora historias de mujeres que viven en España y se enfrentan al

sistema reproductivo luego de cumplir los 40 años. Historias diversas, mujeres

trabajadoras, migrantes, profesionales, con y sin red de apoyo. Y el punto de inflexión

cuando se enfrentan a la posibilidad —o imposibilidad— de ser madres cuando ya no se

las considera “a tiempo”. Este texto explora las opciones que tenemos y a las condiciones

a las que nos enfrentamos cuando decidimos maternar en el contexto español.

Durante las últimas generaciones, se nos ha hecho creer que podríamos llegar a todo: la

estabilidad laboral, la pareja ideal, la vivienda digna, la vida social activa, el cuerpo sano,

la gestión doméstica, el crecimiento personal... y la maternidad, claro, siempre y cuando

todo lo anterior estuviera ya resuelto. Una promesa de plenitud que, más que liberarnos,

nos ha ido cargando de exigencias. A los 30 comienza una especie de maratón, silenciosa

y agotadora, donde se espera que avancemos sin pausa. Pero ¿qué pasa cuando los

tiempos no coinciden? ¿Qué ocurre cuando el deseo de ser madre llega —o se concreta

— a los 40? A muchas mujeres les toca decidir ser madres ad portas de cumplir 40 años,

‘’no lo decidí, simplemente me pasó’’ ¿realmente llamamos a esto decidir? O más

concretamente, desear?.

Según el INE, el 88% de las mujeres entre 18 y 30 años aún no ha tenido hijos, 52% de

los 30 a los 34, y al 19% en las de 40 años o más. Estas cifras hacen que cada vez más

mujeres acaben en tratamientos reproductivos y coincide con que en España hayan más

clínicas de reproducción asistida que en todo el territorio Europeo. Además de la

realidad de que las dificultades para quedarse embarazadas aumentan con la edad.




Estamos convencidas de que vivimos en una sociedad en donde priman nuestras

decisiones, cuando la realidad es que nuestras decisiones son coaccionadas por la

precariedad de un cruce de crisis en nuestra generación.

La crisis reproductiva encierra una multiplicidad de cristalizaciones diversas de ese

problema compartido, el conflicto con la vida, con su nacimiento, crianza, sostenimiento

y digno final. La mercantilización transversal de la vida humana y cada una de sus fases.

Entre más mujeres abandonan las tareas del hogar como destino único, más mutan y

decrecen las formas de cuidado. Es evidente que en las últimas décadas, los hombres se

han involucrado más en las tareas domésticas, pero la carga de los cuidados sigue

siendo dispar.